GESTALT

La Gestalt es una filosofía de vida que incide en la toma de conciencia de la experiencia actual, es decir, la experiencia que se da “aquí y ahora”. Se enfoca en el proceso, pone énfasis sobre qué estás sintiendo, qué te está sucediendo en el momento, qué estás pensando, dónde lo sientes. 

En la terapia gestalt se habla desde el presente, desde el “aquí y ahora”, no para dejar de lado el pasado biográfico, sino para que nuestra historia nos acompañe dándole una mirada desde el presente: cómo lo vivo ahora, cómo me afecta. No podemos olvidar que somos quien somos gracias a nuestro pasado, a las personas que nos hemos ido encontrando en nuestra vida.

 La gestalt desarrolla una perspectiva holística, lo que significa comprender al ser humano desde una óptica integradora que incluye mente, cuerpo, ambiente y espíritu.

 La gestalt es también una terapia de contacto, que favorece por un lado el contacto auténtico con uno mismo, reconociendo los bloqueos que interrumpen el ciclo de satisfacción de las necesidades. Además, la terapia se basa en el contacto con el terapeuta.

 La terapia se basa en la relación que se establece entre ambos, y las vibraciones que nacen de esa relación serán las que moverán los asuntos de los que ser consciente y conseguir el “darse cuenta”. La finalidad es que la persona sea consciente de cómo le impacta su entorno: qué hace, cómo lo hace, qué patrones repite, qué respuestas están fijadas del pasado, qué le ha servido y qué no le ha servido de estos patrones, y así ir descubriendo nuevas maneras de hacer que sean más útiles.

 En definitiva, la gestalt es un proceso de aprendizaje de uno mismo para ser mejor persona. Porque la gestalt es un proceso de crecimiento personal. Con la gestalt no se cura nadie: uno aprende a conocerse mejor, a desarrollar otros hábitos y otras formar de hacer, a crecer y desarrollarse con consciencia de lo que uno hace.